Los enemigos ocultos, sean externos o internos, los impedimentos, las prisiones, los exilios, las cárceles, los asilos, los hospitales, los lugares de confinamiento, los internados, los laboratorios, los bastidores, los cines, las discotecas y los antros, los lugares distantes y solitarios, los monasterios, los manicomios, los disgustos, las aflicciones, las pruebas, la miseria moral y material, los procesos criminales, la renuncia, el celibato, las restricciones, las privaciones, las confusiones, el caos, la soledad, las traiciones, las infiltraciones, la corrupción, el tabaco, el alcohol, los anestésicos, las drogas en general, los vapores, los plásticos, los cosméticos, las máscaras, los aceites, los productos artificiales, los actores, la pesca, la caridad dada o recibida, la esclavitud, los vicios, el espionaje, las actividades secretas, la decadencia, las enfermedades largas o crónicas, los grandes animales, las grandes máquinas, los monstruos y las aberraciones.
La duodécima casa tiene relación con los pies y el psiquismo.