Todas las cartas sin hora de nacimiento se calculan para el mediodía y no deben exhibir las casas astrológicas, es decir, no pueden contar con el zodíaco terrestre.
Aun sin las casas (y por lo tanto sin el ascendente y el medio cielo), esas cartas son útiles para ver los planetas en los signos y los aspectos entre sí.
La excepción es la Luna: debido a su velocidad, su grado varía mucho según la hora de nacimiento, llegando muchas veces a cambiar de signo, por lo que debe leerse con parsimonia.